VoS NEWS DESK | DIPLOMACIA Y ECONOMÍA | 15 September 2026
Ottawa busca reducir su dependencia económica de Estados Unidos, que representa aproximadamente el 70% de las exportaciones canadienses. Ante las actuales tensiones comerciales con Washington, el Gobierno de Carney considera prioritario ampliar los mercados para las empresas canadienses y fortalecer las relaciones con otros socios internacionales.
Carney ha dejado claro que Canadá no pretende convertirse en miembro de la Unión Europea, pero sí busca establecer una relación especial o una “alianza única” con el bloque. La propuesta pretende crear nuevas oportunidades económicas sin alterar la posición de Canadá como país independiente fuera de la estructura institucional de la UE.
Uno de los principales objetivos de Ottawa es conseguir un mayor acceso para los productos y servicios canadienses al mercado europeo. Las conversaciones también abarcan sectores considerados estratégicos para el futuro de ambas economías, entre ellos la energía, la inteligencia artificial, la defensa y los minerales críticos.
La cooperación también podría extenderse a proyectos de infraestructura considerados fundamentales para la economía digital y energética. Entre las áreas mencionadas figuran centros de datos, cables submarinos y sistemas de transporte de energía. Canadá considera que una mayor integración económica con Europa puede contribuir a atraer capital y desarrollar nuevas cadenas de suministro.
La cuestión de la movilidad también forma parte de la agenda. Ottawa está explorando posibles acuerdos que faciliten que los ciudadanos canadienses puedan trabajar y estudiar en Europa, lo que podría ampliar los vínculos entre universidades, empresas y profesionales de ambas regiones.
En materia de seguridad, Canadá también está profundizando su cooperación con Europa. La Unión Europea ha incluido a Canadá en su programa SAFE de defensa, reflejando una relación que va más allá del comercio y que cada vez incorpora más elementos de seguridad y estrategia.
El acercamiento canadiense también está siendo observado por otros países. Australia ha expresado su apoyo a los esfuerzos de Ottawa para desarrollar una relación más profunda con la UE. Canberra considera que la diversificación comercial puede ser especialmente importante para países que enfrentan un entorno internacional marcado por mayores barreras comerciales y rivalidades geopolíticas.
Al mismo tiempo, Carney está intentando atraer nuevas inversiones hacia Canadá. Su Gobierno ha promovido proyectos relacionados con minería, energía, tecnología e infraestructura para fortalecer la economía nacional y reducir la vulnerabilidad provocada por la dependencia del mercado estadounidense.
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El giro diplomático y económico de Canadá refleja un cambio importante en la estrategia de una de las principales economías del G7. Durante décadas, la cercanía geográfica convirtió a Estados Unidos en el principal socio comercial de Canadá, pero las actuales tensiones están llevando a Ottawa a buscar nuevas alternativas.
El fortalecimiento de los vínculos con Europa podría permitir a Canadá ampliar sus mercados, atraer inversiones y cooperar en sectores estratégicos. Para la Unión Europea, por su parte, Canadá representa un socio con importantes recursos naturales, capacidades tecnológicas y experiencia en defensa.
La evolución de esta relación será especialmente relevante en un momento en que las principales economías buscan reducir riesgos en sus cadenas de suministro y construir alianzas comerciales más diversificadas. El movimiento de Ottawa podría convertirse así en parte de una tendencia más amplia hacia una mayor cooperación entre las llamadas potencias intermedias.
Sources: AP / Reuters / VoS News Desk.
