Mundo
Volver al inicio
Terremoto político en Hungría: Abascal defiende el "legado patriótico" de Orbán mientras el PP ve en Magyar un "presagio de cambio" para España
La histórica derrota de Viktor Orbán tras 16 años de poder ha sacudido los cimientos de la política española, generando lecturas diametralmente opuestas entre la derecha y la extrema derecha. Santiago Abascal, líder de Vox, ha sido uno de los primeros en reaccionar, elogiando a Orbán por haber mantenido a Hungría "libre de la invasión islamista" y por defender la soberanía nacional frente a las "imposiciones de Bruselas". Para Abascal, la caída de su aliado no borra un legado que considera referente para las fuerzas patrióticas europeas, aunque advierte que el cambio en Budapest pone en riesgo la identidad de la nación.
Por el contrario, el Partido Popular ha recibido la victoria de Péter Magyar y su partido Tisza con entusiasmo. Desde Génova, se interpreta el éxito de Magyar —un exmiembro del sistema que rompió con el populismo para abrazar un centrismo proeuropeo, como un "presagio de cambio" que pronto llegará a España. El PP subraya que el electorado húngaro ha castigado la polarización y la corrupción, eligiendo una alternativa moderada y de gestión. Según fuentes del partido, el "efecto Magyar" demuestra que las mayorías absolutas basadas en el personalismo tienen fecha de caducidad, reforzando la narrativa de Alberto Núñez Feijóo de que España también está lista para cerrar una etapa de bloques enfrentados y recuperar la centralidad política.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete para recibir noticias exclusivas y actualizaciones diarias.
